abril 05, 2008
Solo en el metro
Hace dos estaciones que este vagón se quedó vacío y ahora veo gente en el de al lado a través del vidrio. Si viajara en la línea 2 no puedría pasar esto porque en los nuevos trenes todos los vagones se conectan: cuando hay poca gente uno se puede asomar desde su lugar inclinando la cabeza por el pasillo central y ver la enorme fila de tubos pasamanos que van gradualmente decreciendo, así todo el tren; o abordar por la primera puerta y recorrer todo el metro para bajarse por la última. Hoy no, hoy veo asientos desocupados y por una de las ventanillas algunas personas, la otra da a una cabina vacía. No me siento solo porque en los audífonos me acompaña la voz de Jah Cure que dice algo sobre Babylon pero no sé inglés así que entiendo poco. Igual me acompaña. Buena sensación ésta de saberse pero no sentirse solo. Llegamos a Viveros y nadie sube así que el territorio sigue siendo mío y sonrío mientras las puertas se cierran. La ansiedad inicial se ha disipado dando lugar a la calma. Pienso que es tranquilo el metro cuando se está solo y pienso también que la guitarra de Most High Cup Full se parece mucho a la de Sun is Shining así que vuelvo a sonreír, saco el iPod del bolsillo, voy a Bob y ahora no la encuentro tan parecida. Otra sonrisa. Solo en el metro. Comienza a molestarme esta misantropía que me lleva a agradecer el aislamiento y al darme cuenta de que la batería del iPod se agotará pronto sonrío otra vez: quizá cuando eso pase vuelva a extrañar a la gente.
abril 01, 2008
Los relojes todos van adelantados
Supongamos que el día empieza cuando la noche termina y no a mitad de ella. Las seis de la mañana son en realidad las cero horas. Déjenme entonces dormir otro ratito.
marzo 18, 2008
es lo que pasa
un lío, salto de vena
una hormiga agitando sus antenas
o un esperma ondulante
cosquillas desde el tímpano
hasta la nuca
y la caída de un fruto
romper de una ola, maíz tronante
gusano en movimiento
dentro de aquella fruta
y el nacimiento de un tallo
de frijol en botella
una chispa primero, una señal
un aleteo nervioso
y el incipiente sol
que desde adentro
quema
una hormiga agitando sus antenas
o un esperma ondulante
cosquillas desde el tímpano
hasta la nuca
y la caída de un fruto
romper de una ola, maíz tronante
gusano en movimiento
dentro de aquella fruta
y el nacimiento de un tallo
de frijol en botella
una chispa primero, una señal
un aleteo nervioso
y el incipiente sol
que desde adentro
quema
marzo 10, 2008
el lobo y el conejo
Supongamos pues, que el destino no es una persona sino un animal. Pensamos todos luego luego en un conejo al que vamos persiguiendo, un objetivo, una meta, un alcanzable. Y no. Quizá sea más bien un lobo que nos persigue siguiendo nuestras huellas y que en cualquier momento nos alcanzará. La cosa es muy distinta porque al verse perseguido, el asustadizo conejo iría eligiendo el camino, doblando sus esquinas y buscando sus resquicios; en cambio, al ser perseguidor, el implacable lobo va olfateando nuestras decisiones y buscando nuestros rastros. He ahí que la ventaja sobre el destino es nuestra: la ruta la trazamos nosotros. Y el lobo nos encontrará para comernos una vez que dejemos de andar nuestras propias veredas.
febrero 28, 2008
Pedaleo
En mi bicicleta el calor del medio día es distinto: no me molesta. Está el sudor, pero también el viento, así que no quiero limpiar mi frente. Lo que quiero es soltar el manubrio y no caer. Vuelvo a pensar en este calor distinto y en que la mañana está soleada y fresca. Se perdió en el calendario, a finales de invierno, este día soleado de verano con frescura otoñal y colores de primavera. Sueno cursi. Pedaleo. Esquivo un auto y entiendo que no puedo sonar cursi porque sólo voy pensando. Pero lo soy. Pedaleo más leve: comienza la bajada hasta la playa. Cuando me doy cuenta de esto sonrío un poco, abro la boca y trago brisa. Sin frenar me sumerjo en el agua salada que limpia mi sudor salado. Pedaleo con más fuerza bajo el agua, los ojos a ratos se me cierran de ardor y trato de no pensar en el camino que me espera al otro lado, ahora de subida. Pedaleo con todo y salgo a la playa. Observo de reojo los tonos del crepúsculo. Pedaleo. Llego a casa, dejo la bici en la escalera del edificio y mientras busco las llaves del departamento comienzo a desear una toalla.
febrero 18, 2008
la caja de juguetes
Hace un par de noches volví a soñar con la caja de juguetes, visión recurrente en mi infancia. Yo le llamo la caja de juguetes pero es más como una estantería con rueditas, tiene unas tres repisas y de ella salen muchos colores y fichitas y chispas y de pronto también cosas pegajosas que con espanto dejo caer al suelo.
Esta vez estabas tú en el sueño y eso fue lo increíble: después de años de haber olvidado la caja de juguetes vienes y te metes en mi noche y me la traes de regreso. En el sueño era el día de tu cumpleaños y estabas triste, acostada en la cama porque nadie lo recordaba. Obviamente yo tampoco. Apenas confesaste, apareció la caja de juguetes pero ya no somos niños, así que la emoción de los colores y las telas nos llevó a otra situación. Y justo antes de besarte, desperté.
Sonreí todavía un rato por la mañana.
Esta vez estabas tú en el sueño y eso fue lo increíble: después de años de haber olvidado la caja de juguetes vienes y te metes en mi noche y me la traes de regreso. En el sueño era el día de tu cumpleaños y estabas triste, acostada en la cama porque nadie lo recordaba. Obviamente yo tampoco. Apenas confesaste, apareció la caja de juguetes pero ya no somos niños, así que la emoción de los colores y las telas nos llevó a otra situación. Y justo antes de besarte, desperté.
Sonreí todavía un rato por la mañana.
febrero 13, 2008
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