marzo 18, 2008

es lo que pasa

un lío, salto de vena
una hormiga agitando sus antenas
o un esperma ondulante
cosquillas desde el tímpano
hasta la nuca
y la caída de un fruto

romper de una ola, maíz tronante
gusano en movimiento
dentro de aquella fruta
y el nacimiento de un tallo
de frijol en botella

una chispa primero, una señal
un aleteo nervioso
y el incipiente sol
que desde adentro
quema

marzo 10, 2008

el lobo y el conejo

Supongamos pues, que el destino no es una persona sino un animal. Pensamos todos luego luego en un conejo al que vamos persiguiendo, un objetivo, una meta, un alcanzable. Y no. Quizá sea más bien un lobo que nos persigue siguiendo nuestras huellas y que en cualquier momento nos alcanzará. La cosa es muy distinta porque al verse perseguido, el asustadizo conejo iría eligiendo el camino, doblando sus esquinas y buscando sus resquicios; en cambio, al ser perseguidor, el implacable lobo va olfateando nuestras decisiones y buscando nuestros rastros. He ahí que la ventaja sobre el destino es nuestra: la ruta la trazamos nosotros. Y el lobo nos encontrará para comernos una vez que dejemos de andar nuestras propias veredas.

febrero 28, 2008

Pedaleo

En mi bicicleta el calor del medio día es distinto: no me molesta. Está el sudor, pero también el viento, así que no quiero limpiar mi frente. Lo que quiero es soltar el manubrio y no caer. Vuelvo a pensar en este calor distinto y en que la mañana está soleada y fresca. Se perdió en el calendario, a finales de invierno, este día soleado de verano con frescura otoñal y colores de primavera. Sueno cursi. Pedaleo. Esquivo un auto y entiendo que no puedo sonar cursi porque sólo voy pensando. Pero lo soy. Pedaleo más leve: comienza la bajada hasta la playa. Cuando me doy cuenta de esto sonrío un poco, abro la boca y trago brisa. Sin frenar me sumerjo en el agua salada que limpia mi sudor salado. Pedaleo con más fuerza bajo el agua, los ojos a ratos se me cierran de ardor y trato de no pensar en el camino que me espera al otro lado, ahora de subida. Pedaleo con todo y salgo a la playa. Observo de reojo los tonos del crepúsculo. Pedaleo. Llego a casa, dejo la bici en la escalera del edificio y mientras busco las llaves del departamento comienzo a desear una toalla.

febrero 18, 2008

la caja de juguetes

Hace un par de noches volví a soñar con la caja de juguetes, visión recurrente en mi infancia. Yo le llamo la caja de juguetes pero es más como una estantería con rueditas, tiene unas tres repisas y de ella salen muchos colores y fichitas y chispas y de pronto también cosas pegajosas que con espanto dejo caer al suelo.

Esta vez estabas tú en el sueño y eso fue lo increíble: después de años de haber olvidado la caja de juguetes vienes y te metes en mi noche y me la traes de regreso. En el sueño era el día de tu cumpleaños y estabas triste, acostada en la cama porque nadie lo recordaba. Obviamente yo tampoco. Apenas confesaste, apareció la caja de juguetes pero ya no somos niños, así que la emoción de los colores y las telas nos llevó a otra situación. Y justo antes de besarte, desperté.

Sonreí todavía un rato por la mañana.

enero 31, 2008

Cruda

Con la boca seca pero renaciendo
nos miramos hoy y nos entre-tuvimos
como niños atónitos ante las niñas
como niñas ante un río o una fogata o Dios o lentejuelas.

Tu cuerpo fue una jaula y no salí
sino que nos quedamos a-guardando
elevando la música de exhalaciones
y latidos como una invocación para la lluvia.

Y caminamos una a una las pupilas
que nunca se encontraron con nosotros
en nuestro andar inmóvil triste arrepentido
de no atinar al arrepentimiento

específicamente arrepentido
de no atinar al arrepentimiento.