febrero 25, 2009

Lista de tareas, 3

El tiempo es más rápido que la digestión o que el deshielo. En cualquier momento ya es miércoles por la madrugada o es agosto. Dos mil nueve o dos mil doce.

Pero es verdad que es más lento cuando pasa de largo y, aunque suene contradictorio, estar sentado solo viendo pasar el tiempo lo adormece y en su letargo el tiempo es más instantaneo, menos asible...

Debo, pues, dejar pasar el tiempo a sus anchas pero capturar los instantes y los rostros.

febrero 09, 2009

Lista de tareas, 2

Para que no se atrofien las cosas se inventó el uso. Ejemplos: sacar el coche a dar una vuelta para que no se haga viejo; prestar la casa de campo para que no se llene de telarañas; dejar conectado el refrigerador vacío durante las vacaciones para que no se apeste; coger 2 veces por semana con la pareja que ya no excita más...

Debo distinguir aquello que he tirado al atrofie (cuadernos, amistades, pinceles, amores, instrumentos, músculos) y darle uso a lo que valga la pena rescatar.

febrero 04, 2009

Lista de tareas, parte 1

Grave problema: nos están faltando historias. Información por todos lados, miles de dibujantes, miles de millones de consumidores, incontables escribanos. ¿Y las historias? Una simple historia es lo que necesito para dormir en paz.

Hablar, por ejemplo de un niño como Pablo que dice una noche de principios de febrero: "Vas a ver –le habla a su hermana– que antes del San Valentín consigo novia"... Pero el cuento se me escapa. Seguro hay una historia escondida tras el rostro sonriente de la tía que, aplaudiendo y luego de más de una década, festeja su cumpleaños con la familia... Y no la encuentro. Y se me escapan más historias: los futbolistas golpeados, el perro que no volvió de las vacaciones, la gente que no se despedía...

Ahora todo es instantes, escenas. Pasa una cosa, luego otra, después varias más. ¿El tiempo avanza más rápido este año o qué pasa? Debo encontrar las historias.

enero 20, 2009

Museo de la Ciudad / Pino Suárez

patio tranquilo
el portón lo protege
del alboroto

o

patio aflijido
grandes muros lo alejan
del alboroto

enero 15, 2009

La óxidación es reducción

Los pedales se oxidan y se caen. Ahí va uno rodando sobre el asfalto y un señor amaga con recogerlo, pero parece que el traje no lo permite. Regreso, lo tomo y de cojito vuelvo a casa a guardar la bicicleta.

Uno supondría que las cosas se oxidan por falta de uso o por exceso de agua. Pero los pedales se han usado mucho últimamente y no les ha llovido (una leve chispeadita hace 2 días, nada importante) así que supongo que el óxido es otra de esas cosas caprichosas que se dan de pronto.

Supongamos pues, que un día el capricho me oxida y caigo, cual pedal de bicicleta, en plena calle. O supongamos mejor que me oxido en esta misma silla, con un índice en la efe y el otro en la jota. No vayamos, por favor, a suponer que me oxido incompleto (sólo un huevo o un hombro o mi rodilla que ahí va), imaginemos una atrofia general y definitiva que me reduzca.

Me pregunto si ese día me pasará lo mismo que al pedal que todavía traigo en la mochila completamente olvidado hasta este preciso momento en que, adrede, traté de recordarlo. Supongo que el olvido sería sólo uno de los posibles destinos, ni el más ni el menos afortunado.

enero 05, 2009

negaciones

quiero gritar con fuerza que esto no existe
que no ha pasado nada todavía

(mi grito es solamente un tranquilo hervir del agua)

decir que no han entrado a escena
los quinientos elefantes barritando
los monociclos los malabaristas los cañones
que mienten los brillos y los reflectores
que no existen estas inquietas mariposas
que la realidad es estar solo otra vez y dormir bien
que mi vida no es un baile no una salsa no una serie de pregones
que todo buen solo de trompeta se termina
:
no existen mienten no han entrado a escena
no ha pasado nada todavía
la realidad no es baile es dormir bien y se termina

por hoy ya no me creo
soy otra vez el niño que quiere regresar sobre sus huellas
y eso no es bueno

diciembre 26, 2008

La oficina de control vehicular

es, por suerte, un lugar muy frío: el ambiente tranquiliza tu metabolismo y aguantas más tiempo de trámites. Para dar de baja un auto primero haces el cambio de propietario (la baja la tiene que hacer el dueño, suena lógico aunque resulta un trámite de sobra si la factura va endosada, llevas carta poder y si el nuevo dueño sólo lo será por unos minutos). Una vez hecho el cambio te imprimen en plástico una nueva tarjeta de circulación, muy bien hecha y elegante, de un material resistente y no como las de antes que tenías que enmicar. Esa tarjeta te la entrega un señor, caminas seis pasos y se la das a la señora que te hizo el trámite para que la ponga junto con los otros papeles... pronto será destruida porque estás ahora dando de baja las placas de esa tarjeta, habrá vivido unos minutos. El gasto te sorprende, es un desperdicio de material y de impresora. A cuatro metros de ahí la fila de las licencias está vacía y un letrero explica: "suspendido el trámite de licencias por falta de impresora hasta nuevo aviso". Las dos encargadas de la atención de esa área platican entre sí tras el mostrador.