noviembre 22, 2010

Araña que teje

Me gusta cuando las tortillas se inflan en el comal y tenía ganas de comentárselo a alguien, pero no hay nadie aquí. Nunca hubo nadie, siempre he estado sola. Vivo con gente, sí, pero estoy sola. También me gusta ver por la ventana, cuando el humo del fogón lo permite, a la araña formando su tela entre las ramas del cedrillo. Y me gusta este olor que no sé si viene del adobe o de la milpa, pero llega siempre después del rocío. Si me dieran a elegir, quisiera aprender geometría para dibujar tortillas y telarañas con el compás y quizá me daría gusto ya no estar sola. No sé.

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