Dejarlo morir igual que a todo
igual que a las risas prefumadas
y a las noches de playa
dejar que se vaya como vino
no insistir más, verlo morir
(tiraste una semilla en la banqueta / no pegó nunca hizo caso / se ha secado)
dejarlo morir como a un abuelo
no encender velas que lo retengan
no macerar la sangre de su ausencia
verlo partir
(levaste un papalote roto / infantilmente roto kamikaze)
dejarlo ser, evidenciarse
levantar ya la tapa del retrete
y escucharlo cantar
lejos de ti.
*Se acabó el año y varios sueños. Se murió el blog. Inutil resucitar lo que nunca nació (hablo de una mujer). Inutil resucitar lo que nunca nació (hablo de escribir constantemente). Se fueron meses que es inutil buscar. Inutil esto y otras cosas.
enero 19, 2010
noviembre 24, 2009
De lo perdido, lo encontrado
Supongo que perder un amor debe ser fuerte. (Simplemente de pronto ya no estaba, lo dejaste ir, llegaste con tu amado para dárselo envuelto en una cajita roja que llevabas en el pantalón pero, ¡puf! tu amor ya no estaba ahí y no te quedó de otra que regalarle un beso. Un tierno objeto éste: el amor; escurridizo, efímero, escapista.) Supongo que si luego encuentras un poco de cariño por ahí tirado y lo levantas y lo cultivas riegas podas limpias, puedes alguna vez volver a llenar esa cajita roja. Supongo que eso es la felicidad de la que tanto te han hablado, o eso crees.
noviembre 13, 2009
En las ferias de libros
se venden muchas estampitas. La gente no quiere leer libros, quiere tenerlos en el librero y leer de vez en cuando una revista mientras caga; quiere tener una taza con una frase chistosa o un aforismo o un verso de Paz; quiere vagar por la feria de libros (como lo haría por el outlet o por la galería) buscando una oferta cuatroporuno irresistible mientras avanza la tarde. Bien por las estampas, bien por los libreros, bien por las revistas, bien por el café.
Quizás habrá que aprender de las posiblidades comunicativas del Facebook o del Twiter; quizá tengamos que fusionar la casa editorial con la compañía telefónica para que nos lleguen microcuentos o haikús directo al celular; quizá situar la literatura fuera de su tieso mundo editorial y estamparla en las calles, en playeras, en canciones, en servilletas; quizá imprimir en papel higiénico: léase y límpiese.
O quizá me equivoco, yo cómo voy a saber lo que la gente espera de la literatura. Pero sí sé que la estrategia del wey del estand junto al mío, leyendo sus poemas con altavoz y vendiendo sus fotocopias, no me convence.
Quizás habrá que aprender de las posiblidades comunicativas del Facebook o del Twiter; quizá tengamos que fusionar la casa editorial con la compañía telefónica para que nos lleguen microcuentos o haikús directo al celular; quizá situar la literatura fuera de su tieso mundo editorial y estamparla en las calles, en playeras, en canciones, en servilletas; quizá imprimir en papel higiénico: léase y límpiese.
O quizá me equivoco, yo cómo voy a saber lo que la gente espera de la literatura. Pero sí sé que la estrategia del wey del estand junto al mío, leyendo sus poemas con altavoz y vendiendo sus fotocopias, no me convence.
noviembre 05, 2009
Try Your Wings
Té de canela / the tiniest bluebird / baja temperatura / you've been afraid.
Hungry for the sound / sorbiendo lento / this tender advice / mal tiempo.
Never comes twice & lavarse los dientes.
Hungry for the sound / sorbiendo lento / this tender advice / mal tiempo.
Never comes twice & lavarse los dientes.
octubre 28, 2009
octubre 18, 2009
Dolor lumbar
Cada vez que los comerciales interrumpen la película le hormiguean los pies y se revuleve entre las sábanas desesperado. No es por interés cinematográfico: son unas putas ganas de tirarse de la cama sin meter las manos, de azotar en el suelo duro y frío una cabeza que no deja de darle vueltas al asunto, de llorar un poco. Si pudiera hacerlo, la imagen sería poética y patética: la camara se sitúa en una esquina del dormitorio a ras de piso y enfoca en primer plano su cabeza que suelta por fin una lágrima; al fondo, la pantalla muestra la secuencia de una linda asiática feliz entre flores y destellos donde todo es levedad. Flower by Kenzo.
Pero no azota ni logra concluir sus pensamientos. Para bien o para mal, duran poco los anuncios en la televisión pagada y agradece su propia capacidad de receptor porque adentrarse en cada escena le resulta fácil. Mientras no interrumpen nuevamente los comerciales, su mente descansa porque él mismo ya no es él sino Jason Bourne. Entonces la lágrima que no logró salir va a dar al riñón y se acumula.
Por la mañana lo despiertan las revoluciones en su cabeza. Apaga la televisión porque odia los noticieros.
Pero no azota ni logra concluir sus pensamientos. Para bien o para mal, duran poco los anuncios en la televisión pagada y agradece su propia capacidad de receptor porque adentrarse en cada escena le resulta fácil. Mientras no interrumpen nuevamente los comerciales, su mente descansa porque él mismo ya no es él sino Jason Bourne. Entonces la lágrima que no logró salir va a dar al riñón y se acumula.
Por la mañana lo despiertan las revoluciones en su cabeza. Apaga la televisión porque odia los noticieros.
septiembre 29, 2009
En el transporte público
nadie se mira de frente: todos elegimos un punto fijo o perdido y mantenemos la vista en él para no ver de frente los ojos del pasajero más cercano. Pero esto no quiere decir que no veamos a la gente alrededor nuestro ni significa que la curiosidad ya no existe. Por el contrario, la curiosidad y las ganas de ver a la gente nos llevan a desviar miradas y a mirar de reojo o fugazmente. Todos nos sentimos observados y nos sabemos observadores pero son pocos los pasajeros que buscan la interacción con el otro. Locos, raros, incómodos, ofensivos. Cada vez somos más los que llevamos audífonos puestos. Seguimos siendo pocos los que llevamos libro abierto, pero ahora en el metrobús ya hay televisión, así que los ojos ya no deben buscar el falso punto entre el tubo y la ventana sino simplemente mirar hacia el frente, un poco arriba y sonreír de vez en cuando con los tropiezos de la gente en la pantalla.
No confundir este tetxo con una crítica a la burbuja que cada quien crea durante el trayecto ni con nostalgia de la combi pesera; no comparar con la guagua cubana o con el taxi colectivo provinciano. Creo que está bien aprovechar los 40 minutos de trayecto en el metro para leer un rato y que no tengo porqué interactuar diariamente con todos los desconocidos que se sientan a mi lado. Mi inconformidad surge cuando la situación es trasladada a la fonda en la que dos televisores programan a la hora de la comida a la familia peluche y sus gritos (los gritos en la televisión mexicana ameritan otra entrada) y sus estruendosos e hipnóticos defectos especiales. Entonces sí me caga que no se pueda platicar con nadie, ni desconocido, ni comensal, ni mesera, ni mesero; no se vaya uno a perder uno de los chistes de Derbez, que además hace ya muchos años que dejaron de ser buenos.
No confundir este tetxo con una crítica a la burbuja que cada quien crea durante el trayecto ni con nostalgia de la combi pesera; no comparar con la guagua cubana o con el taxi colectivo provinciano. Creo que está bien aprovechar los 40 minutos de trayecto en el metro para leer un rato y que no tengo porqué interactuar diariamente con todos los desconocidos que se sientan a mi lado. Mi inconformidad surge cuando la situación es trasladada a la fonda en la que dos televisores programan a la hora de la comida a la familia peluche y sus gritos (los gritos en la televisión mexicana ameritan otra entrada) y sus estruendosos e hipnóticos defectos especiales. Entonces sí me caga que no se pueda platicar con nadie, ni desconocido, ni comensal, ni mesera, ni mesero; no se vaya uno a perder uno de los chistes de Derbez, que además hace ya muchos años que dejaron de ser buenos.
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